Existen pocas empresas de doblaje en Argentina y la mayoría están en Buenos Aires

13 julio, 2018
nicofq

OBERÁ. Durante el segundo día del Oberá en Cortos 2018 se realizó la charla “Castellano neutro para doblaje”, en el Hotel Casino de Oberá, por la locutora y actriz de doblaje Ailin Liveroni, y el locutor Federico Moreira.

La conversación giró en torno a la profesión de actor de doblaje en la provincia y el país, y el proceso que se realiza durante la producción del doblaje, ambos nuevos dentro del lenguaje audiovisual misionero.

Liveroni contó que en nuestro país el mundo laboral de los actores de doblaje aún está desarrollándose, a pesar de que el contenido que se produce es de buena calidad. Mencionó que, recién este año, la Asociación Argentina de Actores reconoció aproximadamente a 150 actores de doblaje registrados, quienes están comenzando a conseguir convenios de trabajo.

La joven habló sobre las dificultades que tienen los misioneros para llegar a ser actores de doblaje y conseguir oportunidades. “Existen pocas empresas de doblaje en Argentina y la mayoría, casi todas, están en Buenos Aires”, dijo. Por esta razón decidieron armar un grupo de personas que son formadas por el argentino, actor, maestro y director de doblaje, Carlos Romero Franco, para realizar este trabajo desde la provincia.

Crear productos para exportar

Moreira, por su parte, se refirió a la potencialidad del uso del doblaje, con el fin de crear productos que se puedan exportar y ser entendidos en cualquier parte del mundo. Así presentaron a Eva Macarena Rodríguez, creadora y directora de “Zero y Uno”, la serie infantil que estuvieron encargados de doblar. La realizadora contó cómo descubrió la importancia de realizar una versión en castellano neutro, a la hora de vender su producto, algo que antes no se pensaba en la provincia.

Ambos dejaron en claro tener todas sus energías puestas en el futuro de esta profesión en nuestra provincia, y tienen las esperanzas de que algún día se pueda completar el circuito del doblaje sin la necesidad de recurrir a Buenos Aires. Según los dichos de Moreira, esta práctica tiene posibilidades infinitas “Es como darle una resurrección, una segunda vida a un producto que no las tendría”, afirmó.